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El viaje responsable a áreas naturales, que conserva el medio ambiente y apoya el bienestar de las comunidades locales.
Hoy día
hay una sobreexplotación del prefijo "eco" para referirse a multitud de
bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. Sin embargo una buena
parte, quizá la mayoría, de tales bienes y servicios, no merece considerarse
ecológicos. Esto es lo que pasa con muchos de los paquetes turísticos y
actividades al aire libre, que utilizan el término "ecoturismo" como reclamo
comercial, sin que en realidad hayan previsto la forma de ser respetuosos
con el medio ambiente y apoyar el bienestar de las comunidades
locales. Sin
embargo, la actividad turística en entornos de alto valor ecológico
correctamente planificada es, sin duda alguna, uno de los ejemplos más
claros de actividad ambientalmente sostenible. El
ecoturismo tiene un impacto económico como sector particular y como parte de
la actividad turística en general. Por su naturaleza, el ecoturismo
estimula, a la vez que da cabida al nacimiento de micro, pequeños y medianos
negocios, tanto rurales como urbanos. El
turismo de masas implica inversiones que involucran cuantiosos recursos:
tierras, construcciones de hoteles, muelles, terrenos de golf y aeropuertos.
Además, estas inversiones no son reversibles ni pueden ser transferidas
hacia otros sectores. Mas, el turismo de visitantes extranjeros, tal como se
ha desarrollado hasta ahora, tiende a ser estacional. El ecoturismo se puede
practicar con una inversión pequeña, en micro unidades, y, por tanto, es más
asequible y de menores riesgos, al tiempo que puede contribuir al desarrollo
social, en un ambiente de mayor redistribución y más
equidad. El
ecoturismo involucra un mercado más amplio y permanente: el de los turistas
extranjeros y el de los nativos o residentes en el país. Tiene más potencial
para crecer. Una parte importante de los ciudadanos del mundo, en unos
países más que en otros, son consumidores de servicios turísticos y de
bienes tangibles que provee la producción. El vínculo entre el ecoturismo y
la producción es estrecho, por cuanto estimula a incrementar la oferta
nacional, en bienes tradicionales y en productos nuevos producidos con el
ingenio y particularidades locales. Así,
pues, el ecoturismo incrementa la producción de bienes y servicios, genera
empleos e ingresos. El
ecoturismo es, además, parte integral del turismo y, como tal, puede surtir
el impacto socio-económico nacional que es propio a ese sector: producción
de bienes, auge de servicios, del comercio mayorista y detallista, de las
finanzas, creación de empleos, ingresos, divisas, ahorro e inversión, y
mejoría de los servicios públicos. El
ecoturismo puede contribuir al desarrollo cuantitativo y cualitativo de uno
de los sectores más importantes de la economía: el turismo. Contribuye en
efecto a darle un carácter sostenible, en términos sociales y
ambientales. El
ecoturismo, asociado al turismo de masas "este último manejado con criterios
cada vez más racionales y sostenibles", y como parte de la variedad y
diversidad de las prestaciones y servicios que reciben los turistas, puede
convertirse en un factor de mantenimiento y fortalecimiento del turismo
tradicional. Debido a que el número de personas que viaja en el mundo
buscando un contacto con la naturaleza y con las poblaciones autóctonas es
cada vez mayor y tiene un crecimiento relativo superior al turismo de masas,
el desarrollo del ecoturismo puede, entre otros elementos, imprimirle un
significativo impulso a la actividad turística en
general. Por su
creciente aporte al proceso de producción y generación de ingresos, tanto
internos como en divisas, su contribución al empleo interno de fuerzas
productivas, sobre todo humanas, y al logro de una participación
relativamente ventajosa en el mercado mundial, el turismo es actualmente uno
de los sectores más importantes de la economía. Su carácter dinámico, siendo
un sector que conoce un crecimiento sostenido desde hace algunos años, y el
potencial de crecimiento que aún queda por desarrollar, confiere al turismo
aún mayor importancia y muy buenas perspectivas. Sin
embargo, el desarrollo del turismo no está respetando en gran medida los
criterios de la sostenibilidad o del desarrollo duradero. Las
causas son diversas y existen desde hace varios años. Están vinculadas,
entre otros elementos, a la ausencia de política turística, a la expansión
del sistema "todo incluido", al incremento de las importaciones que genera
el turismo; al hecho de que el criterio de rentabilidad, en muchos casos, no
va acompañado del criterio de calidad; a la debilidad de la promoción, y a
factores de otra índole. El
conjunto de elementos que mayor influencia tiene sobre su falta de
sostenibilidad es, sin lugar a dudas, de orden ambiental. El éxito
de los que vinculan la actividad turística con la puesta en valor y
protección del entorno ambiental debe ser tomado como referencia y ejemplo
para superar esa situación. El Estado
no puede ver al turismo como simple generador de divisas. La empresa
turística no puede tener solamente como estímulo para su establecimiento la
alta rentabilidad que pueda producir, sino que debe recordar la raíz
conceptual y literal del turismo como actividad que "estrecha los lazos
culturales y de amor entre los pueblos", y que fomenta "la educación, sólida
y fecunda, sobre la defensa de la flora y la fauna". La débil
participación de la población local en la actividad turística y, por lo
tanto, en la obtención de los beneficios de la misma es otro factor que
limita considerablemente el alcance y la estabilidad del
turismo. El
sistema "todo incluido", que se está generalizando, minimiza el aporte en
divisas al país y desvincula el turismo de las comunidades donde se
desarrolla. El
turismo de masas pone en relación un país o instituciones llamadas emisoras
con países receptores. Hoy en día, la exacerbación de la competencia
conlleva a que las instituciones emisoras, como los "tour operadores" y
agencias de viajes, tiendan a quedarse con una parte cada vez más importante
de los ingresos generados por el turismo, y que el propio flujo turístico
escape al control del país. El
ecoturismo contrarresta en gran medida esa tendencia, beneficiando tanto a
las empresas turísticas tradicionales nativas como a los nuevos
beneficiarios, ya que ejerce sus efectos multiplicadores en las distintas
zonas que se desarrolla, a la vez que prolonga la estadía del turista
extranjero. Esto adquiriría mayor fuerza con el establecimiento de una red
de pequeños hoteles, albergues, fondas, paradores, centros de artesanía,
museos y grupos artísticos, elementos todos imbuidos de sus particularidades
locales. El dinero que se extrae de todas esas actividades se puede consagrar, en parte, al mantenimiento, a la limpieza y al florecimiento de la naturaleza, de las ciudades y de las casas, y construcciones comunitarias de nuestros habitantes del campo, sin lo cual el turista no se siente atraído a realizar su visita y, mucho menos, a repetir su estadía o a promover al país ante los suyos. |